sábado, 20 de junio de 2015

Esperanza













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Nos hablan de esperanza cuando esperar nos cuesta

un poco de esa luz que a nuestros ojos ciega

en otro día más que pasa y que no llega

ni a leña ni a ceniza; ni a rescoldo en la hoguera

donde el fuego sostiene los humos y quimeras

mientras el tiempo, en fuga, aplaza nuestra espera

del fin y del principio para que todo sea

igual que imaginamos, errantes como estrellas

perdidas en la noche, camino de la tierra

adonde van las almas cuando el amor las lleva.




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M. Á. M.






viernes, 19 de junio de 2015

Te siento











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Sí, te siento 

tal y como se deben de sentir las cosas,

seas poeta 

o seas humano, 

pero que seas

mientras sientas

como ese arañazo que callado te desgarra

desde lo más hondo de las tripas

y se abre paso lentamente por el pecho 

a mordiscos de vida,

a célula abierta,

a cuerpo completo

a golpe de corazón y sobresalto

hasta covertirse en un derrame de lo absoluto

en el espasmódico suicidio 

del tiempo y el espacio 

por cada vena florecida

y en llagas de ser

de nuevo, contigo,

una dulce muerte delirante

que en sí,

y en mí

mismada,

dé gracias

de nada

de ti.




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M.Á. M.














jueves, 18 de junio de 2015

Que me digan que no







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Que me digan que no, que yo me espero
donde el tiempo se rompe en mil pedazos:
al costado de ti y, de los retazos
del amor y las hebras de este huero

transitar, forjaré en el barro el cuero
con tu sangre y mi sangre en flor, sin plazos;
arrancando a la vida esos zarpazos
que la muerte se lleva al agujero.

Y si Dios no me espera a la otra orilla
dejaré junto a ti cada semilla
y al infierno me iré, como es costumbre.

Y por si alguien pregunta dónde vamos:
a la tierra los siervos y los amos;
pues igual es el valle que la cumbre.



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M.Á.M

miércoles, 17 de junio de 2015

Hay una voz













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Hay una voz que se inocula

en mitad de la nada,

que surge de repente

inundándolo todo con su luz.



Las fuentes de su boca

renacen al presente 

como raíz de lo finito

y espada que atraviesa 

la tiniebla circundante

cauterizadora de la vida

para ofrecernos un poco más de muerte gratuita

cada día.



Impávida y ardiente 

como la escarcha que agitan las arterias 

cuando gime de amor el corazón

o el latigazo celeste que nos dicta la verdad

que sigue suspendida 

en el silencio inconsciente de los astros.



¡Oh!, magna telaraña, que sedosa nos rodea y nos ata.



¡Oh! ancestral asidero de lenguajes múltiples 

y vocablos oscuros que conocen la respuesta...



Evócame de nuevo esa pregunta que nos mueve,

que yace en el abismo de todos los conceptos

y lánzame después a buscarla, 

cueste lo que cueste,

pues de eso se trata:



de vivir, 

de seguir, 

de saber;

de que, 

de un modo u otro, 

nos duela su...




¿Por qué?






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M. Á. M.

lunes, 15 de junio de 2015

Cuando lleguen los vencejos









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Cuando lleguen los vencejos en las noches de junio

y revolotee el recuerdo afín de primavera

por la boca, esa rosa palpitante que todo lo sabe

habrá de deshojar cada minuto

en la espera silente que anuncia la nívea caricia del alba.

Entonces te veré y sé que tú me verás

y habitaremos de nuevo en esos espacios 

a los que el tiempo no asoma,

y por fin podré sentirte tal como te siento: rocío nocturno,

y en este duelo a muerte con la vida que mis huesos sostienen

serás victoria de la carne

y sangre que inspira

a seguir adelante,

en pos de tus alas, remontando ese vuelo

que trasciende intangible,

tácito, como la silueta fugaz de nuestros nombres

ante el insondable sueño de nacer

entre la búsqueda de un motivo

y la certeza de amar, morir

y resucitar al ayer.



Cuando lleguen los vencejos

quizás ya no estemos,

quizás nadie nos recuerde,

quizás nada quede,

pero algo me dice

que, aunque solo sea por un momento,

aquel mismo en que habitamos

desde que al fin nos conocimos,

volveremos a ser.




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M. Á. M.